"Los sueños se cumplen si uno lucha"
Miguel Sarria Fernández, campeón mundial de kickboxing, confiesa su inicio como peleador y las distintas barreras que tuvo que pasar
para lograr su sueño.
Miguel Sarria es una persona
conversadora. Puede entablar una plática fluida con temas interesantes. Sin
embargo, cuando se habla acerca de las artes marciales su rostro cambia y el
tono de su voz es más fuerte. Al parecer la importancia por estos deportes de
contacto no solo se reflejan en su entrenamiento o en el ring, sino también
cuando habla acerca de ello. ‘El Galgo’, apodó que se ganó en Argentina por su
rapidez y su contextura delgada, habla acerca él como kickboxer.
¿Quién
fue la persona que te enseño a pelear?
Mi padre fue quien me dio
conceptos acerca de las artes marciales. Él fue la persona que me metió a
practicar Taekwondo. No para dedicarme a éste deporte, sino para formar mi
carácter y crear un estilo de vida sana.
¿Tuviste
todo el apoyo de él?
Sí. Mi padre fue el que me introdujo
en el mundo de las artes marciales, pero él nunca lo hizo con una intención de
convertirme en deportista profesional. Cuando decidí dedicarme al Taekwondo -13
años de edad- no tomo mi decisión de una buena manera. Sin embargo, después
entendió y ahora me acompaña a todas mis peleas desde la esquina del ring.
En tus peleas tu padre se encuentra en una
esquina, ¿A qué se debe eso?
Él ahora siempre se ubica en mi esquina. Antes no era así, solo miraba
como un aficionado más, era uno de mis principales hinchas. Sin embargo,
decidió ser un miembro más en el cuerpo técnico. Mi padre me ayuda a
mentalizarme antes de la pelea, me indica como debo hacerlo mentalmente y
muchas cosas más. Su profesión como psiquiatra me ayuda mucho a desarrollar la
parte psicológica del kickboxing.
¿Desde muy pequeño te gustaban las peleas?
Nunca tuve pensado pelear, mucho menos competir. Sin embargo, cuando
empecé a hacerlo me gusto ganar. Ahora no me considero un peleador, sino un
atleta que pelea. El kickboxing es mi profesión.
Empezaste practicando Taekwondo, ¿Por qué decidiste
cambiarlo por el kickboxing?
Yo empecé a competir a los trece años en Taekwondo y lo hice hasta los
veinte. Estuve en la selección juvenil y de mayores. Sin embargo, después de varios
años sentía que necesitaba algo más duro, más real y me incline hacía el
kickboxing. Empecé a practicarlo a los 19 años como amateur –un año después
deje el Taekwondo- y tres años después me volví profesional.
¿También estuviste practicando Muay Thai?
Sí. Estuve practicando bastante tiempo este deporte de contacto. He
logrado competir en distinto países y logré algunos títulos. Llegue a ser
campeón sudamericano en éste deporte. Sin embargo, me gusta más el kickboxing.
Me parece que es un deporte de contacto más franco y con mayor dureza que las
otras que practiqué.
¿Por qué decidiste practicar artes marciales?
Yo empecé por mi padre, el me inculcó las artes marciales como una forma
de vida. Además esto es algo que formó mis valores y reforzó los de la casa. En
realidad yo nunca pensé en dedicarme al kickboxing, mucho menos pensé en llegar
a ser campeón mundial.
¿Te consideras una persona sensible?
Por supuesto que sí. Esto del kickboxing es el arte de pelear con el
corazón usando los puños. Solo alguien que tiene un gran corazón puede lograr
triunfos en éste deporte. El kickboxing no es un deporte mecánico, por el
contrario es muy sentimental.
¿Para pelear hay que ser inteligente?
Para todo en este mundo hay que ser inteligente. El kickboxing es como
el ajedrez: un juego de estrategia. Muchas veces no es necesario hacer muchos
golpes, solo basta con lo necesario y ganas. Muchos piensan que al subir al
ring tienes que tirar todo lo que tienes, pero eso no te afirma que ganarás. El
kickboxer tiene que manejar sus tiempos, su aire y su espacio.
¿La
meta que te trazaste en un momento de tu carrera fue ser campeón mundial?
Todo empezó como un sueño,
en un momento era algo inalcanzable. Luego decidí dejar todo por cumplirlo.
Empecé a crear metas cortas como: campeón nacional, afianzándome con los
títulos que lograba acá; luego campeón internacional, campeón sudamericano y
así buscando títulos internacionales más grandes hasta encontrar el título del
mundo. Si mi primera meta hubiera sido ser campeón mundial me hubiese
desanimado. Lo mejor que hice fue trabajar con metas cortas.
¿Por
quién realizas las metas cortas?
En realidad siempre soñé con
lograr algo grande. Mi padre es una persona muy culta, estudiosa, un
profesional a carta cabal en lo que es medicina. Yo estudié periodismo y
trabajé en varios diarios. Sin embargo, yo quería demostrarme a mi mismo que
podía lograr mis sueños. Si uno ama realmente algo y se dedica lo puede lograr.
Además las última metas que me he trazado son por mi hijo, quien es mi
motivación. Todo lo hago por él para que entienda que los sueños se cumplen si
uno lucha.
¿Dejaste
de practicar el deporte en algún momento?
Deje dos años el kickboxing
cuando nació mi hijo, dos años sin pelear. Esto fue finales de 2005 cuando
competí en una velada de Fox Sports y la cual gané. Fue mi última pelea porque
decidí retirarme. La razón por la cual me aleje fue el aspecto económico. Las
peleas no me generaba el dinero suficiente para mantener a mi hijo y a mi
mismo. Así que decidí trabajar como periodista. Sin embargo, volví en los
últimos meses del 2007. Increíblemente retorné y empecé a pelear en todas las
competencias que se me presentaban. Empecé a ganar y así fui volviendo a
encontrar mi nivel más alto. A veces me pongo a pensar en cómo pude dejar el
kickboxing y ahora estar así (como campeón mundial).
Se
conoce que en nuestro país no existe un gran apoyo económico para desarrollar
los deportes de contacto ¿Quién o quiénes te apoyaron?
Cuando decidí dedicarme al
kickboxing no tenía ningún sustento, trabaja enseñando en academias y de eso
vivía. Sin embargo, ahora si tengo la suerte de tener muchos auspicios. La
persona que siempre esta apoyándome es José Gordillo, alcalde de Breña. Él me
dio la oportunidad de dedicarme solo al deporte, de creer en un proyecto a
futuro y lograr un campeonato del mundo. José decidió invertir antes de que
lograra el título mundial, no después como muchos lo hacen. Además, gracias a
él he podido conseguir a otras empresas auspiciadoras.
¿En
qué momento de tú carrera te diste cuenta de que podías ser campeón mundial?
Fue cuando me dieron la
oportunidad de pelear el título sudamericano del consejo mundial que se realizó
en Perú. En ese año (2011) gané la competencia. El título fue importante para
mí porque tenía una posibilidad remota de lograrlo. Era muy distante el hecho
de lograr un título mundial; sin embargo, me dedique por hacerlo y lo conseguí.
Por Diego Ortiz